lunes 7 de noviembre de 2011

Peleando - El Golpe

Era una semana de cuatro o cinco columnas (la Junta, el avance de las auditorías, la posición institucional, pasado y presente de la Fundación, la vuelta de Aarón, la sangría a domicilio...) pero todo se andará. El jueves mandó Sentimiento Albinegro, con su denuncia a García Osuna. Así que el viernes publicamos esto, que complementó las informaciones al respecto.

El golpe de Sentimiento Albinegro supone, antes que nada, el cumplimiento de lo acordado por sus afiliados en la última asamblea. Después, abre un inmenso abanico de matices interesantes. Por un lado, la advertencia a todo el que venga a mangonear en Castalia: Su afición no olvida. Al contrario: Exige las cuentas que nadie más pensaba exigir. Porque no sé si la oyeron venir, pero empezaba la ola oficial: Blasco era el malo, Osuna no sabía, lo que importa es el presente... En fin. Y por otro, la constatación de un modo de operar, que gustará más o menos, pero que es el mismo desde el nacimiento de la asociación. Trabajo, (más) trabajo, discreción e independencia. El ruido, para los que huyen.


Nadie como su presidente, Conrado Marín, sabe lo duro que ha sido aguantar esa posición independiente, todavía hoy, después de rechazar la entrada en futuros consejos de administración de varios de los aspirantes a compradores, e incluso alguna presidencia, o el puesto de patrono en la Fundación. Nadie lo sabe, cuánta puya, cuánta mentira y cuánto golpe bajo, tras las cortinas, y no le gusta hacerse el mártir, pero alguien lo tiene que contar. Ajeno a cualquier interés particular, su posición ha sido incómoda desde el inicio, ha peleado en los salones de los dirigentes, en el cemento de las trincheras, de noche y de día. Y lo ha hecho sin más pretensión que la que afirmó en aquella reunión original y medio clandestina, en los fondos del estadio Castalia, en la sede de las peñas, hace menos de un año, cuando todo empezó: la de deberse al escudo, sin más. Ese escudo que nadie más, y subrayo ese nadie, se levantó a defender en la famosa cena estival en el Casino, con los poderes fácticos tanteando el terreno para la vía de la refundación.

Por todo eso, y mucho más, ayer me alegré profundamente. La aceptación de la denuncia es una pequeña gran victoria para el hincha, para el abonado, para el pequeño accionista. Más allá de la sentencia, toda España sabrá quién es Osuna, qué hizo, por qué. Recuerden esos días interminables y asfixiantes de verano, con toda la incertidumbre, el sufrimiento, al borde de la tumba: Este viaje es un triunfo. Lo es para la renovada Junta de Sentimiento, lo es para sus afiliados, lo es para todos los albinegros.

Ah, y que nadie dude que Sentimiento Albinegro continúa vigilante con los nuevos, desde el primer día, seguirá su camino sin que nadie le marque los plazos, y funcionará ajena al circo que no puede controlar. ¿Quién es Conrado Marín?, preguntó alguien una vez. “Un hombre decente”, responde un servidor. De los que escasean.
Enrique Ballester. Levante de Castelló. Los Viernes.