sábado 12 de noviembre de 2011

Peleando - Avanza

Lo peor de este oficio, y confieso que lo llevo regular tirando a mal, es esa suerte traicionera de no poder contar todo lo que se sabe, que, a estas alturas de la película, como deducirán, no es poco. Ocurre, claro, que uno va haciéndose viejo y admite a regañadientes que no conviene pelear en guerras que por rango no le corresponden y, aún menos, tirarse a la piscina, si le queda algo de cordura, sin un mínimo de agua. Al final, porque de pocos salvavidas te puedes fiar, concluyes que el temple es virtud, todo llegará, y el vértigo del ruido, todavía, táctica de malos perdedores. Aún así, o por eso, medio curadas las heridas de la insoportable paliza estival, me atrevo a sugerir que se adivina, mal que bien, una luz al fondo de la escena, que propicia el aguante, el sosiego reposado frente a la lluvia de sandeces que no cesa, quizá, supongo, porque ya no queda por ahí más recurso que la enajenación manipuladora. El truco desesperado de convertir a los verdugos en víctimas, y viceversa, y lo dejo, que no es tiempo de caer en lo críptico. Para qué, total.

Mientras, el Castellón avanza. La plantilla, que sube o baja, que se divierte a ratos, que se aferra al vagón delantero del torneo con orgullo, deseando explorar los límites de su evolución, espera los refuerzos que apuntalen el proyecto. Y arriba, por el palco, bueno, se acumulan guiños en lo social, no nos quejaremos de eso, se preparan alfombras para que la confianza no sea ciega y, a la vez, para que no haya excusas cuando asome lo definitivo. Esto es, insistimos, el final de la auditoria externa, la Junta, el traspaso ulterior de poderes y la demostración o el fiasco del músculo financiero del viaje de Miralles. El gran examen. A saber, con la caída o el esquive del concurso y la asunción de la deuda; y con el farol o el golpe de la insinuada ampliación de capital. Con la pasta por delante, más sencillo será el camino de consenso que traiga de vuelta el fútbol base «orellut», y que nos permita, de una vez, ser algo parecido a un Club Deportivo. De una vez, va. Y en paz.

Todavía pellizcándonos para no dormirnos y creérnoslo demasiado, y para amenizar el ansia de la espera, apetece escribir unas líneas en positivo, aunque sean pocas, sobre el verde. Ahí van: Que Guille es más futbolista que central, y a ningún equipo le viene mal un futbolista. Que el primer tercio de partido de Miguel Ángel fue muy bueno. Que el partido entero de Aarón también lo fue, cada jornada más decisivo. Que el pie de Hugo vale mucho en esta categoría. Que el porcentaje de desbordes de Raúl es un escándalo. Que funcionó la variante de Juste por dentro. Que Cosme con espacios es otro Cosme. Y que ni estamos tan mal como algunos nos quieren vender, ni tan bien como nos gustaría.

Enrique Ballester. Levante de Castelló. Cada Viernes.