sábado 22 de octubre de 2011

Peleando - Y eso. Y cual

Es el tercer año que subo a La Coma para el Masters y la verdad es que aquí se trabaja muy bien. Mejor, sin duda, en la cadencia agradable del ir y venir, en el frío o el calor a gusto personalizado, en la gente guapa, limpia, sonriente y silenciosa, el beber y el comer en la burbuja de la feliz irrealidad... mejor, digo, mucho mejor que en el banquillo del CD Castellón. Hace dos años, cuando ganó un sueco, creo, recién había destituido Osuna a David Amaral. Hace uno, cuando ganó el fenómeno Manassero, lo sé, días le quedaban al lenguaraz de Jordi Vinyals. («Si no lo echan jugamos la promoción», dijo entonces el colega Edu Chova; «Si lo echan el club desaparece en unos meses», ¿exageró? un servidor). Y no sólo en estos últimos compases, eh. Lo de aquí, este clima de inestabilidad permanente, de fragor autodestructivo, viene de lejos. En más de dos décadas, el único entrenador que ha completado dos temporadas, de cabo a rabo, en Castalia, ha sido José Luis Oltra. Y, para sumergirnos en la paradoja, ahora que alguna voz murmulla inquieta a espaldas de Javier Cabello, que no entenderá  nada, por supuesto, resulta que Oltra se quedó sin cumplir objetivo. Y eso. Y cual.

Pero en el Castellón, al menos por ahora, y al contrario que en muchos otros lugares, lo deportivo no es tanto consecuencia sino causa. Es la pelota, mientras Miralles continúe remolón a la hora  de jugar sus cartas, si es que las juega, la que otorga cierta estabilidad a un club enquistado en las convulsiones. Ojalá no saber ganar a domicilio fuera la mayor inquietud del albinegrismo. Ojalá. Digo.

Y también, de paso, porque escribir a menudo no es manera de enseñar sino de aprender, desde esta atalaya de especialista en golf y cronista ocasional del Club Deportivo, me pregunto. ¿Es posible que dentro del poder político haya habido fisura respecto a la posición a tomar desde el inicio del culebrón? ¿Es posible que la Diputación tenga dinero para deportes que ni sabíamos que existían pero no para el club más representativo de su capital? ¿Es posible que quienes se hayan quedado fuera trataran de influir en esa posición de recelo? ¿Es posible que por todas partes sobren egos y falten talentos? ¿Que la lista de aspirantes a quedarse el club a coste cero fuera casi tan extensa como la lista de amigos de Antonio Blasco? ¿Es probable que varios de los nombres de esa lista tengan o hayan tenido negocios con el consejero delegado de Castellnou? ¿Que el desvío de dinero en los últimos meses haya sido  cuasi grosero? ¿Que haya demasiado que tapar? ¿Que no pocos actores estén forzando el regreso de Castellnou? ¿Que el gurú de la transparencia arrastre un pasado de lo más opaco? ¿Que pidan que creamos a quien ya nos ha mentido? ¿Es posible que el lobo se  disfrace de nuevo de cordero? ¿Que las personas que mantienen un discurso en privado y otro en público se conviertan en personajes?  ¿Que el ruido sea humo? ¿Que el silencio sea arma? ¿Es probable que  calibremos el valor del cuajo de Miralles ahora que se acercan las curvas definitivas? ¿O no se acerca de verdad lo definitivo? ¿Son  las filtraciones órdagos, faroles o caballos ganadores? ¿La auditoría externa? ¿La Junta? ¿Concurso? Y eso. Y cual. ¿Es posible?

Enrique Ballester. Levante de Castelló. Los Viernes.

1 comentarios:

papacangrejo dijo...

Todo es posible, en este juego de mentitas, los ilusionistas llevan ventaja. Yo desde mi asiento en Castalia, sigo sin saber que pasa, sin saber posicionarme, sin saber que decir o escribir al respecto. Solo puedo seguir soñando para salir de esta pesadilla.