domingo 16 de octubre de 2011

Peleando - Señales

La columna de esta semana complementó un reportajillo sobre la irrupción canterana en el primer equipo.

No es que sea yo mucho de ir a misa, la verdad, pero a veces las historias de los predicadores tienen su gracia. Al menos, de los que salen en las películas. Esta la cuentan en «The West Wing» y dice tal que así: Un hombre muy religioso, muy creyente y ese tipo de cosas, escucha por la radio que una gran tormenta llega a la ciudad, las calles se inundarán y morirán quienes no sean evacuados. «Rezaré, y Dios me salvará», pensó el protagonista. Al rato, llamó a su ventana un bombero en una lancha. «Venga conmigo, que la ciudad se va a inundar». «No, rezaré, y Dios me salvará». Después, se presentó un helicóptero, con los servicios de rescate llamándolo con el megáfono. Mas «no, rezaré, y Dios me salvará». Al final, cayó el diluvio y, resumiendo, el hombre murió ahogado. En las puertas del cielo, pidió cita con el todopoderoso. «Recé, y confié en ti, pero no me salvaste», le reprochó. «Te avisé por radio, te envié una lancha y un helicóptero», contestó Dios, «¿qué más señales necesitabas?».

A este Castellón tan crítico y necesitado, que esté quien esté, y mande quien mande, recordemos, pena en Tercera, acumula una deuda millonaria y ha perdido la venia política, hace meses que se le insinúan señales. No vienen del cielo, en este caso, sino de la base. En el Club, enlazando Ciudad Deportiva con Castalia, se ha juntado la carencia en los despachos con la fortuna, trabajada o no, de conjuntar un par de jugosas generaciones, que disfrutan y compiten de fábula en el prado de la División de Honor Juvenil, y padecen y se atascan en las dunas del jodido desierto de la Regional Preferente. Lo veíamos venir, y la mayoría de los que sube no decepciona. Nacidos en los noventa, tan jóvenes que Aarón y Roberto ya nos parecen veteranos pioneros, la quinta de Jordi mezcla con la de Álex igual de bien que la de Álex mezclará con la de Ronan. Todo apunta que tendrán las oportunidades que otros no tuvieron, y todo apunta que no pocos serán capaces de aprovecharlas.

En el tema de la cantera, cabe tenerlo presente, corremos siempre el riesgo de sobrevalorar méritos y crear, queriendo o sin querer, un estado de opinión excesivo. Uno nunca sabe si callar -que nadie se lo crea demasiado- o elogiar -es absurdo esconder la realidad-. Es fácil caer en la demagogia, y tentador también, para lo bueno o para lo malo, y asimismo, en una actitud excesivamente protectora. Lo comenté con Cabello durante una entrevista, semanas atrás, y coincidimos. La exposición en los medios es una parte del oficio de futbolista. Cuanto antes se aprenda a llevarlo, a manejarlo, a no darle más importancia de la que tiene, a dominar la vida, antes será palpable la aptitud de los jóvenes para adquirir mayores responsabilidades. Antes se convertirán en algo más que señales.

Enrique Ballester. Levante de Castelló. Cada Viernes.

1 comentarios:

papacangrejo dijo...

Tienes razón, se les hincha el ego, y muchos explotan, y se echan a perder.