"Maquiavelo advierte al príncipe de la necesidad de ser un gran simulador, puesto que los hombres se mueven más por lo aparente que por lo real. Se le aconseja el uso de la astucia para mantener a los súbditos «en suspenso y asombrados», o habla de la necesidad de poseer ciertas virtudes que aumenten la credibilidad y reputación, o recomienda que no debe aplicar directamente las medidas que pudieran exaltar el odio de los súbditos, sino a través de otros. El engaño, el secreto, son también estrategias. Sin duda, fuera de toda consideración moral".
Leído en: La pasión del poder, de José Antonio Marina, Ed. Anagrama.
Simplemente Ibra
Hace 2 horas
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